| tOMADO DE RADIOENCICLOPEDIA | |||
| Publicado: 2015.10.18 - 09:10:13 / noracal@enet.cu / MSc. Nora Rodríguez Calzadilla | |||
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A la luz de su aniversario 114 se le considera la Catedral de la Cultura cubana. En ella se atesora el patrimonio bibliográfico de la nación, en documentos de autores nacionales o extranjeros publicados en el país. Toca a la prestigiosa institución adquirir y conservar los ejemplares de las publicaciones de y sobre Cuba en cualquier formato. Del mismo modo lleva el control bibliográfico y es la rectora del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas que en estos momentos supera las 400 en todo el archipiélago. Entre sus diversas misiones se distingue por servir de nicho a la promoción de la lectura, la enseñanza, el aprendizaje y el libre acceso a la información y al conocimiento. De la historia de la Biblioteca Nacional Se sabe que antes del nacimiento de la Biblioteca Nacional de Cuba existía la tradición de bibliotecas públicas y privadas, entre éstas últimas, destaca, desde el siglo XVII, la del presbítero Nicolás Estévez Borges, con dos mil volúmenes. En las postrimerías del siglo XVIII, nace una pequeña biblioteca en el Real y Conciliar Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Luego de más de un centenar de años, se crea a inicios del siglo XX, la biblioteca pública de la Sociedad Económica de Amigos del País. Al momento de sus orígenes contaba con 41 487 volúmenes. Documentos históricos consultados testifican que destacadas personalidades del mundo científico e intelectual cubano, pertenecientes a la más alta aristocracia azucarera del país, conformaron durante el siglo decimonónico notables bibliotecas particulares, que según los entendidos se hicieron muy valiosas porque sus colecciones fueron editadas por encumbrados sellos europeos, estadounidenses y cubanos. Hablan también de lujosas y artísticas encuadernaciones, cuidadas con esmero. En cuanto a sus temáticas y contenidos devienen excepcionales piezas de la creación científica e intelectual mundial y cubana. Marcó fundamentos para la creación de la Biblioteca Nacional, el evidente interés por la lectura y el libro en diversas clases y sectores sociales a finales del siglo XIX; además de las bibliotecas públicas de escuálidos recursos creadas a demanda del surgimiento de sociedades culturales, de recreación y el concurso de algunas logias masónicas. Con estos antecedentes, en apretado resumen, fraguó el consenso generalizado sobre la necesidad de desarrollar las bibliotecas, paradigmas culturales, científicos y literarios para la historia. Corría 1899 cuando se aprecia la necesidad de nuevas instituciones por nacer junto al estado cubano: su Biblioteca y Archivo nacionales. Registra la documentación histórica consultada que la Biblioteca Nacional de Cuba se crea mediante la ley militar No. 234 del Gobierno Interventor norteamericano. Su ubicación original estuvo en un salón de 30 x 7.5 metros, en el Castillo de la Fuerza. Allí también radicaba el Archivo General. Los primeros libros fueron donados por Don Domingo Figuerola Caneda, primer director de la institución. Se trataba de una colección personal de 3 000 volúmenes. (1). A partir de ahí, los más ilustres representantes de la intelectualidad cubana dispensaron sus colecciones particulares; entre ellas, muy valiosos fondos como los de Antonio Bachiller y Morales (considerado hoy el Padre de la Bibliografía en Cuba), Francisco Sellén y Manuel Pérez Beato. La Biblioteca Nacional tuvo varias sedes en coincidencias nefastas que transitaron entre accidentes, penurias y desidia de los gobiernos de la época, lo cual motivó al destacado historiador de la ciudad de La Habana, Emilio Roig de Leuchsenring, para fundar en 1936, la Sociedad “Amigos de la Biblioteca Nacional”, a través de la cual sacó a la luz pública el caos educativo y cultural que vivía Cuba y, en especial, su máxima institución bibliotecaria. El nombre de nuestro Héroe Nacional, José Martí, para la Biblioteca Nacional fue aprobado en 1949 por iniciativa de Don Fernando Ortiz y ocho años más tarde, la sede se trasladó al inmueble, enclavado entonces en la Plaza Cívica, hoy Plaza de la Revolución. La entrada triunfal de enero de 1959, marcó el renacer y los parabienes de la Catedral de la Cultura de Cuba de la cual nos honramos y nutrimos intelectualmente. Una nueva dimensión científica y cultural cambió paradigmas en el crecimiento y expansión de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, BNCJM, por sus iniciales. Es momento de evocar a la reconocida bibliotecóloga y Doctora en Ciencias Sociales y Derecho Público, María Teresa Freyre de Andrade, quien asumió la dirección de la institución y redefinió sus objetivos, funcionamiento y normativas. La actual sede de la BNCJM ha servido de sede de importantes encuentros entre escritores, artistas, dramaturgos y figuras de la cultura en general. Entre ellos, el más descollante que inmortalizó la historia fue el celebrado en su sala-teatro y donde el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz pronunció su discurso devenido referente obligado sobre la política cultural de la Revolución Cubana y que a nuestros días trasciende como “Palabras a los intelectuales”. De la sede al mito universal Un elegantísimo edificio da la bienvenida a los visitantes. Se levanta sobre un área de 19 236 metros cuadrados, enclavados en la Avenida de la Independencia, conocida como la Calzada de Rancho Boyeros, con esquina a la popular arteria de 20 de Mayo, en prolongación territorial con Paseo… Mejor ubicación sería impensable, porque la sede de la BNCJM muestra su generoso rostro al frente de la Plaza de la Revolución y su cimera obra escultórica al Apóstol. Era el 21 de febrero de 1958 cuando se inauguró la nueva y definitiva casa de esta catedral del conocimiento. Es impresionante. Es magnánima. Desde la entrada nos aguarda un gran pórtico de rojo granito y travertina piedra. Sobre su puerta principal un vitral escolta el nombre del gran Maestro de la Patria, JOSE MARTÍ, en altas letras grabadas en pura plata. Las salas de lectura son espaciosas, solemnes e iluminadas por el Rey de los astros. Ellas delatan la funcionabilidad y quietud del lugar donde se genera un exquisito ambiente de complicidad entre libros, documentos, bibliotecarios y usuarios, como para quedarse allí sin mirar el reloj, muchísimo menos, pensar en las urgencias del vivir cotidiano. Desde la génesis de los tiempos, una deidad romana ha recorrido el mundo tras el mito de Minerva, diosa de las artes y la sabiduría. A ella le atribuyen dones que acaparan el intelecto. No por azar los arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, autores del proyecto de la colosal edificación para la institución cultural cubana, diseñaron en sus vitrales de la entrada principal y tras el nombre plateado de Martí, la imagen de Minerva… Allí la acrisolada cabeza de la diosa de las mil obras, de las letras, los actores, los poetas e intelectuales, inspira, recibe y acompaña. Notas y fuentes: (1) Catálogo de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, BNCJM. Editado por la Oficina del Historiador de La Habana y la BNCJM. (Sin fecha editorial) (2) Ibídem - Para esta crónica consultamos las siguientes fuentes: Revista digital Librínsula; Portal Web de la BNCJM; Catálogo de la BNCJM; Enciclopedia cubana en la Internet, EcuRed; Revista impresa de la BNCJM, Director, Doctor Eduardo Torres-Cuevas. Año 2013. Número 2. |
lunes, 19 de octubre de 2015
Biblioteca Nacional de Cuba, catedral de la cultura y el conocimiento
martes, 29 de septiembre de 2015
La noche de Take 6 en La Habana
El grupo vocal norteamericano arrasó con los aplausos del público
asistente al teatro Karl Marx, en su primera actuación en Cuba, a
propósito del Festival Les Voix Humaines
Aquellas grabaciones pasadas de mano en mano solo esbozaban
algunas aristas, las de esos momentos únicos que se consiguen en
estudio. Pero Take 6 devasta, arrasa en vivo, y los adjetivos no son
solo una sucesión de palabras para calificar merecidamente a seis voces
extraordinarias.Cada epíteto vale para el célebre grupo vocal estadounidense, creado en la ciudad de Alabama. Más de una hora y media de espectáculo el sábado último en el teatro Karl Marx, bastó para descubrir eso que un compacto no puede ilustrarnos, la belleza de un performance en un auditorio, irradiado por el empaste que consiguen esos hombres.
Pensé que muchos desistirían de ir a disfrutarlos con el anuncio del retraso del concierto para las 11:00 de la noche de ese día «por problemas de último momento con el vuelo de uno de los integrantes que llegaba al mediodía», aunque fue tentadora la invitación de esperar dos horas más hecha por la Oficina Leo Brouwer —encargada de la presentación de la agrupación en La Habana.
Lo cierto fue que a Take 6 lo aguardó un teatro repleto. Nadie abandonó la sala hasta que los músicos pusieron punto final a una actuación memorable en Cuba.
Añoraban estar aquí, porque todos «somos hermanas y hermanos, vecinos, amigos», como dijeron en el escenario. Ellos son de los que apoyan esa idea de estar cerca y juntos, intercambiando, aprendiendo ambos pueblos de la sabiduría y la tradición mutua.
Claude McKnight, Mark Kibble, Joe Kibble, Dave Thomas, Alvin Chea y Khristian Dentley fueron más allá de ese primer concierto introductorio a su música. Quisieron aprovechar la oportunidad para dar intensamente todo y en ello incluyeron referencias sustanciales para la carrera que emprendieron en 1990.
Michael Jackson y esa inquebrantable huella que dejó en la música norteña fue reverenciada por Take 6 en el Karl Mark. Esa etapa ochentera y transgresora del rey del pop quedó puesta en evidencia por la agrupación vocal en sencillos como The way you make me feel y Remember the time.
Tampoco dejaron fuera del repertorio sabatino colaboraciones imprescindibles del grupo con Stevie Wonder y Ray Charles, ni se les olvidó regalar ese largo recorrido por el jazz, el soul, el rhythm and blues y el gospel americano. Fue en esos cuatro géneros, como en el resto de los estilos que defendieron, en los que se revelaron las particularidades interpretativas de la agrupación. Resultó sumamente cautivador el empaste logrado en el uso de la voz como bajo, el excelente trabajo del barítono Khristian Dentley... Ciertamente contagiosa la espiritualidad y la paz que emanó de los hermanos Kibble cuando en sus solos evocaron a la iglesia americana, recordando cómo esa institución religiosa es cantera perenne de músicos.
Para el maestro Leo Brouwer, quien los convidó a participar en el Festival Les Voix Humaines (Las voces humanas), dedicaron Stand by me. Un coro cerrado se hizo eco de ese éxito escrito por Ben E. King, Jerry Leiber y Mike Stoller, que se hizo popular por el propio Ben.
Con el tema agradecieron la invitación de Brouwer para que actuaran en Cuba, isla de la que han quedado tan prendados que prometieron desde el escenario del Karl Mark regresar «al menos una vez cada año».
Antes, los miembros de Take 6 habían dicho en exclusiva para Juventud Rebelde que estaban «muy contentos de estar aquí». El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la Mayor de las Antillas le ofrece a los artistas de ambos países una oportunidad de intercambiar con los públicos de cada nación.
«Déjennos decir esto: Amamos a Cuba. Estos han sido nuestros primeros días en La Habana, pero parece que hemos estado siempre. Nuestros corazones y nuestro espíritu conectaron inmediatamente con ustedes. La comida, el sol maravilloso y la playa hablaron directamente a nuestros corazones. Esta es una oportunidad para aprender de la cultura cubana, de su música y esperamos que ustedes sientan lo mismo. La cultura se enriquece cuando estamos juntos», sentenciaron.
Una noche y más de 90 minutos escuchando a Take 6 resultó aleccionador. Celebraron en La Habana 25 años en la escena. Fue una suerte para los melómanos, o simplemente para aquellos que gustan de la buena música.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Festival Les Voix Humaines

“Cantar significa utilizar la voz del alma,” afirmó en una ocasión la doctora Clarissa Pinkola
Estés. Profundizar en ese misterioso mundo de los humanos que emplean
habitualmente ese mágico instrumento que es la voz, es uno de los propósitos del Festival Les Voix Humaines, que tendrá
lugar entre los días 25 de septiembre y
18 de octubre en La Habana.
El alma
gestor de este encuentro es el maestro Leo
Brouwer, presidente de este evento, quien ofreció detalles del mismo en una conferencia de prensa celebrada en el
Centro Cultural Fresa.
El Festival
Les Voix Humaines congregará a grandes voces del Mundo y seguirá en su
programación el concepto del festival anterior de música de cámara que llevara
el nombre del maestro Brouwer desde
2009.
Un maridaje
perfecto de músicas inteligentes permanecerá como eslogan por su plataforma
diversa en géneros y tipos de músicas: Clásica, Contemporánea, Antigua, Jazz,
Flamenco, Pop, Fusión, Músicas del Mundo, Electrónica, Rock, Ópera, Infantil,
entre otras
Pero la
propuesta tiene un espíritu más amplio y pretende armonizar las diferentes
artes. Por consiguiente, encontramos en su programación muestras de artes plásticas, ciclos de cine,
talleres en diferentes ámbitos, flashmobs, y otras iniciativas,
lunes, 14 de septiembre de 2015
Silvio Rodríguez: Cuando se nos acaben los barrios, empezamos otra vez
¿Quedan barrios?
Evidentemente –dice como ubicándonos en la propia circunstancia. Y claro que la circunstancia misma contesta. Sentí que acababa de preguntar una obviedad. Que estaba siendo mala periodista. Pero supongo que en periodismo yo, periodista, necesitaba que Silvio Rodríguez, protagonista de esta gira por casi setenta barrios, lo dijera. Y no la circunstancia.
Además, fue entrevistado gentil, añadió datos a lo obvio: La Habana es muy grande y tiene muchos barrios. Muchos tienen las características que buscamos para hacer los conciertos; unos más, otros menos. Pero sí, barrios hay.
Y cuando se nos acaben los barrios, empezamos otra vez por el principio.
El Silvio que subió anoche al escenario es y no es el mismo que subió hace un año, ni cuatro. No es el que se sentó ante el micrófono, detrás de su guitarra el 9 de septiembre de 2010. No ha sido nunca el mismo barrio –menos en El Chico, donde repitiera concierto por lluvia–. No es y es el mismo país. ¿Cómo lo experimenta él?
No es fácil a mi edad –dice– encontrar un camino. Los caminos se suelen encontrar siendo más joven, pero ya después de los sesenta, volver a encontrar un camino es una fortuna. Yo soy un afortunado. De verdad.
¿Pero te sigue sorprendiendo? Todo es sorpresa, ¡hasta que tú me estés haciendo esas preguntas es sorpresivo! Vuelvo a sentirme mala periodista: ¿acabo de preguntar algo que ya debería saber? “No seas mal pensada”, me dice el trovador. Sonríe. Y me consuelo.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Habanarte: una mirada múltiple a la diversidad cultural cubana.
De nuevo la capital cubana se transforma en una gran vitrina donde
se puede apreciar los múltiples valores de la cultura, los nexos entre sus
diversas manifestaciones y las especificidades de cada una de ellas.
Durante la primera quincena de este noveno mes, Habanarte abre sus
puertas a los interesados, con un magnifico paquete cultural que prevé unas 700 actividades en 70
sedes capitalinas.
Durante diez días habrá conciertos, presentaciones de libros,
muestras de artes plásticas, ciclos cinematográficos y puestas escénicas.
Igualmente, el público se acercará en visitas especializadas a sitios de
importancia cultural e histórica, ubicados en los municipios de Guanabacoa y
Regla, como el museo Ernest Hemingway.
Pedro Norat Soto
miércoles, 26 de agosto de 2015
La Habana Vieja prepara sus galas para recibir a Francisco
25 agosto 2015
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Torre
y campanario de la Catedral de La Habana, que se engalana para la
visita del Papa Francisco. La restauración corre a cargo de la Oficina
del Historiador. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Además de la capital cubana -aquí oficiará una Misa en la Plaza de la Revolución y sostendrá un encuentro con el Presidente cubano Raúl Castro-, el pontífice irá a Holguín, al Santuario del Cobre y a la ciudad de Santiago de Cuba, desde donde viajará, el 22 de septiembre, a Estados Unidos.
Pero quien camine ahora mismo el empedrado de las más antiguas calles habaneras, encontrará en pleno frenesí a un grupo de obreros y maestros restauradores, que reparan los pisos o limpian con mangueras de alta presión las celosías del antiguo Seminario donde estudió el Padre Félix Varela -y donde por primera vez se pensó el ideal de la Patria cubana, como nos recordaría más de una vez Cintio Vitier.
También, pulen algunas de las piezas que componen el templo de la Catedral, mientras las imágenes doradas que escoltarán el coro de los canónigos, esperan acomodadas temporalmente sobre los bancos de una capilla accesoria.
Estos rostros esculpidos, tal y como debieron existir originalmente, son una de las novedades para la visita del Papa Francisco, que se añaden a cambios previos en el interior de la Catedral de La Habana. En 1998, en ocasión del viaje a Cuba de Juan Pablo II, se había restituido el coro de los canónigos desaparecido en décadas anteriores. También, se perfeccionó el acabado del templo y se restauró casi toda la carpintería.
Orlando Márquez, director de la revista Palabra Nueva y portavoz del Arzobispado de La Habana, comenta otra importante novedad: presidirá el Altar Mayor un mosaico veneciano del italiano Giampiero Maria Arabia, quien ha decorado primorosamente antes unas 80 iglesias y es un artista indiscutible en obras de la iconografía cristiana medieval, alguien que sabe del diálogo entre la tradición y las técnicas modernas a juzgar por su preciosa obra en Cuba. La verán los feligreses por primera vez durante la celebración de las Vísperas que presidirá el Papa Francisco -y a la que asistirán sacerdotes, religiosos y seminaristas en esta Catedral-, y se unirá a otras joyas que aquí se guardan: los óleos del francés Jean-Baptiste Vermay, los frescos del italiano Giuseppe Perovani, el lienzo de la Virgen de Loreto, bendecida por el obispo Pedro Morell de Santa Cruz en 1755, y la imagen más conocida, la de la Virgen de la Purísima Concepción, a quien está dedicada esta iglesia.
Ni revestida por los andamios y las mallas que protegen a obreros y transeúntes, la Catedral deja de mostrar las enormes posibilidades para el barroco que tiene la piedra caliza cubana, salida del mar y todavía con conchas incrustadas. Una roca gris con la que se levanta la fachada de formas zigzagueantes, amiga de los juegos de luz, “música convertida en piedra”, como la llamó Alejo Carpentier. Y más bella que nunca, aunque parezca imposible, esperará a Francisco.
- Para descargar las imágenes en alta resolución, visite nuestra página en Flickr
Fachada de la Catedral bajo restauración. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Presbiterio
de la Catedral de La Habana en plena restauración. Obsérvese otro
detalle interesante: la enorme lámpara que tiene más de 200 bombillas,
una de las más grandes de América Latina. Foto: Ismael Francisco/
Cubadebate
Al centro del Altar Mayor, el mosaico de Giampiero Maria Arabia que muestra a dos ángeles. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Imágenes
restauradas que se colocarán en la Sillería del Coro de los Canónigos,
en el Presbiterio. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El altar de la Catedral en plena restauración. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Restauración de la fachada de la Catedral de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Obrero en las obras de restauración de La Catedral de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Fachada de la Catedral bajo restauración. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
“Nadie
le ha dicho que no al Papa”, asegura el Padre Yosvany Carvajal,
director del Centro Cultural Félix Varela, cuando reconoce que creyentes
y no creyentes se han unido en las obras que darán la bienvenida y
acogerán a Francisco en La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La
antigua entrada principal del Seminario de San Carlos y San Ambrosio,
que se encuentra en la calle San Ignacio en La Habana Vieja. Hoy en este
edificio está la sede del Centro Cultural Padre Félix Varela. Foto:
Ismael Francisco/ Cubadebate
La
entrada actual del Centro Cultural Padre Félix Varela, que ocupa el
edificio de la antigua sede del Seminario de San Carlos y San Ambrosio
en el centro histórico de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Desde
el primer piso de la sede del Centro Cultural Félix Varela. El antiguo
Seminario fue creado por los jesuitas y a ellos perteneció hasta la
expulsión de la Compañía del territorito español, en 1767. Foto: Ismael
Francisco/ Cubadebate
Patio
del Centro Cultural Félix Varela, donde estuvo el Seminario de San
Carlos y San Ambrosio de La Habana: “El gran patio lo constituían cuatro
corredores anchos, de columnas de piedra, formando un cuadrado. En el
centro había una fuente, y por todo el derredor naranjos lozanos y
frondosos”, dice Villaverde en “Cecilia Valdés”. Foto: Ismael Francisco/
Cubadebate
Obrero
trabajando en el frontón del antiguo Seminario de San Carlos y San
Ambrosio, de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Detalle
de la entrada original del Seminario de San Carlos y San Ambrosio en la
calle San Ignacio, de La Habana Vieja. “Una portada a modo de retablo,
de tres niveles, con pilares y pilastras poligonales, y coronada con un
hermoso cuadrifolio constituía el único elemento que resaltaba el
exterior del edificio, con una composición delineada con belleza y
elegancia, inspirada en las formas de la portada de la Universidad de
Valladolid”, afirma el arquitecto Joaquín Weiss en su obra “La
arquitectura colonial cubana”. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Detalle
de la fachada de la entrada original del Seminario: tallada en piedra y
deteriorada por el paso del tiempo, la imagen de San Ambrosio. Foto:
Ismael Francisco/ Cubadebate
La
campana original del Seminario de San Carlos y San Ambrosio de La
Habana, con la fecha en que fue creada: 1731. Foto: Ismael Francisco/
Cubadebate
La
fachada actual del antiguo Seminario, que da a la Bahía de La Habana,
se erigió en la década del cincuenta del Siglo XX, e imita las formas
curvas y barrocas del frente de la Catedral. Foto: Ismael Francisco/
Cubadebate
En
el piso de granito del antiguo Seminario de San Carlos y San Ambrosio,
está grabado el escudo de Monseñor Manuel Arteaga, el primer Cardenal
que tuvo Cuba y uno de los primeros en América Latina y el Caribe. Foto:
Ismael Francisco/ Cuba
El
recibidor del Centro Cultural Félix Varela: a la derecha la entrada del
pasillo interior que conduce a la Catedral. Foto: Ismael Francisco/
Cubadebate
Un
alpinista limpia con una manguera a presión la fachada del antiguo
Seminario donde estudió Félix Varela, José Agustín Caballero, José María
de Mendive y otros grandes patriotas. Foto: Ismael Francisco/
Cubadebate
“A
la izquierda de la entrada principal estaba la ancha escalera”,
escribió de este lugar Cirilo Villaverde en su “Cecilia Valdes”. Lo
recuerda una placa de mármol en el antiguo Seminario de San Carlos y San
Ambrosio. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Orlando
Márquez, director de la revista “Palabra Nueva” de la arquidiócesis de
La Habana, nos cuenta detalles de la restauración de la Catedral de La
Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
martes, 25 de agosto de 2015
Elpidio Valdés protagonista del Festival del Libro y la Lectura en La Habana
El
evento inicia el próximo día 28 de agosto y estará dedicado al 45
aniversario de la creación del personaje animado, inspiración del
realizador Juan Padrón
Las actividades comenzarán desde las diez de la mañana, en el habanero parque de La Maestranza, ubicado en la Avenida del Puerto, donde coexistirán expo-ventas de libros y multimedias educativas por editoriales especializadas y espectáculos artísticos y fiesta de disfraces.
La Editorial Gente Nueva será la gran protagonista de la jornada, en tanto presentará proyectos culturales y publicaciones como el volumen Diccionario de autores de la Literatura infantil, de Ramón Luis Herrera y Mirtha Estupiñán.
El libro es una coedición junto a Ediciones Unión, que recoge asimismo algunas ilustraciones identitarias de la literatura infantil cubana, por lo cual constituye una herramienta fundamental para los niños, maestros y padres de las nuevas generaciones.
Entre los títulos que estarán a la venta durante esta jornada destacan la novela La guerra de Bianca, de Michel Encinosa Fú, y En un lugar de la mancha, de Alexis Díaz Pimienta.
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